Infidelidad.

A quién no le han sido infiel alguna vez, da igual que sea en una relación de pareja, amistad, familiar, laboral, etc.

Si es así, enhorabuena, sinceramente enhorabuena. Porque a través de esa gran experiencia puedes llegar a ser consciente de cuanto te eres infiel a ti mismo.

Voy a enfocarlo en la pareja porque a lo mejor es el ejemplo más impactante y que más nos cuesta superar o ver el aprendizaje.

Cuando tu pareja te es infiel, no ha sido capaz de valorar lo que tiene contigo, su grado de lealtad, su manera de gestionar sus emociones, su inmadurez, su egoísmo, etc. Pero esto se ve en la persona, en sus gestos, en su manera de moverse por el mundo, de hacer frente a los nuevos retos que se le presentan. No es algo que de repente salga, lo vas viendo según la vas conociendo.

Y aun así apuestas por esa persona, piensas que a lo mejor va a madurar, va a cambiar y logrará ser esa persona que quieres que sea. Y el gran chasco te lo llevas cuando termina haciendo aquello que más te duele.

Cuando esto sucede y caes en una tristeza fuerte o en un gran enfado hacia esa persona, en realidad no es hacia esa persona, es hacia ti. Por permitir que eso suceda, por no respetarte a ti mismo, a tus gustos, a lo que eres, a lo que te gusta tener al lado y a lo que te hace feliz.

Un acto de humildad importante sería hacerte cargo de tu parte, y buscar cuál fue la verdadera razón por la que aun sabiendo que no era la persona, seguiste apostando por ella. Puede ser porque te gustaban más cosas de esa persona que las que no, pero esas que no te gustaban ¿eran importantes para ti? ¿Eran compatibles con tus valores? ¿Eran compatibles con tu forma de ser?

Cuando este tipo de cosas suceden es un gran regalo aunque en el momento sea difícil verlo. Es un gran regalo porque si vas por buen camino no se acabaría, no habría que ser consciente de lo infiel que te estás siendo a ti mismo.

Esto sucede siempre para que hagas un alto en tu camino y te pares a pensar y a sentir la importancia de respetarte y quererte como tú eres, con tus gustos, tus manías, tu forma de pensar y no modificarlo por querer ser aceptado por el otro, o por ser una opción más cómoda porque tarde o temprano saltará la alarma. Y esta alarma va saltando poco a poco y a medida que ignoras la alarma y sigues siéndote infiel es cuando salta la alarma de seguridad. Es esa alarma de seguridad que no toleramos, es el límite indeseable, la alarma que te hace parar en seco.

No eres mejor persona por anularte para que salga a flote algo que por sí solo haría aguas.

Las relaciones sanas es un dar y recibir continuo, no es un voy a mediar, voy a compensar lo que el otro no hace o no tiene. No hay que compensar nada, simplemente tiene que fluir sino fluye, sino hay un respeto mutuo, un dar mutuo, no hay nada. Si esto no existe probablemente nos estemos montando nuestra arboleda mental particular pero no es real.

No es el otro el que se ha saltado los límites, eres tú el responsable en tu vida de que nadie se salte tus límites. Y para ello tienes que tener claro cuál son esos límites.

Un ejercicio muy interesante es sentarse un momento y pensar y escribir cual son tus límites. Definir qué límites se podrían negociar si se dieran determinadas situaciones, escribir también estas situaciones lo más definidas posibles. Y cuál son los límites infranqueables.

Si tu respetas tus límites, no es posible que nadie se los pueda saltar y en caso de que se los salten hay consecuencias, como el de perder tu amistad, la relación contigo, etc.

Quiero hacerte algunas preguntas para que puedas reflexionar sobre ellas.

  • ¿Para qué quieres estar con alguien que no te ve?
  • ¿Para qué quieres tener una relación del tipo que sea con alguien que no te valora?
  • ¿Para qué quieres tener una relación del tipo que sea con alguien que no te respeta?

Hay una gran frase que me encanta y que tengo presente en mi día a día y que te hace responsable en todo momento de lo que sucede en tu vida. Y si tu lo has creado, tú lo puedes cambiar.

“Nos tratan según permitimos que nos traten y permitimos según lo que creemos merecer”.

No te creas nada de lo que estás leyendo, experiméntalo.

Espero que paséis una gran semana y si crees que es interesante o que pueda ayudar a alguien, por favor comparte. 🙂

Si necesitas más información de cómo marcar límites en tu vida y conocerte mejor, ponte en contacto conmigo. Estaré encantada de ayudarte y guiarte en ello.