5 diciembre, 2016 Coaching 3 Comentarios

Que es el Síndrome del impostor.

Qué es el Síndrome de Solomon. En la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino establecido y aprobado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención –e incluso triunfar– por miedo a que nuestro talento y nuestros logros molesten a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a ser auténticos, a ser nosotros mismos. Por ello nos anulamos, nos mimetizamos con el entorno, tememos a que nos juzguen y a que nos rechacen. Nos llenamos de pensamientos egocéntricos en los que nos vienen ideas relacionadas con este rechazo que vamos a sufrir cuando en realidad el principal personaje que se rechaza es uno mismo.

El síndrome de Solomon pone de manifiesto por una parte, la falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas, que seas feliz sin pareja, que ganes dinero en plena crisis, que además de atractivo seas inteligente… 😉

Detrás de este tipo de conductas se esconde un sentimiento que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y pensamos que tiene algo que nosotros no poseemos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, e idealizar al otro. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

La envidia hace que seamos incapaces de alegrarnos de los éxitos ajenos. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Como dice el refranero español: Lo que dice Juan de Pepe, dice más de Juan que de Pepe.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la inutilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Las personas que se niegan, que rechazan su potencial no permiten a aquellos que si se aceptan y se permiten ser. Hoy en día, son conocidos los haters y los trolls, personas que aparecen en las redes sociales y que normalmente no aportan nada solo frases en las que muestran su frustración y su envidia. Lo que deben de desconocer es que lo que ven en los demás es una manifestación y proyección de ellos mismos.

¿Qué aporta el sufrir el síndrome de Solomon?

Prácticamente nada. ¿Qué ganaría la sociedad, tu empresa, tu entorno familiar, tus amistades si tú no brillas ni muestras tu mejor versión o tu talento? En el momento en que superemos este complejo de Solomon, haremos posible que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad. Si tú brillas, permites a otros brillar con fuerza y alumbrar su camino. Si tú no te crees valioso no permitirás que los demás lo sean cuando están a tu lado. Creerás que son demasiado buenos para ti y los apartarás. ¿Imagínate la de cosas que te estarías perdiendo?

Si dejamos que las cosas que nos dice la “gente” nos limite estaremos cayendo en una desproporción del ego. Son solo pensamientos que hace que no salgas de tu zona de confort, justifica tus miedos más profundos, no te deja salir de la conformidad. Los demás te ven como ellos son en realidad, no como tú eres.

Decía el famoso psicólogo estadounidense Solomon Asch: “La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambia sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”.

No dejes que las personas que vibren en el miedo te contaminen con sus inseguridades y limitaciones. Como trates a los demás es como te tratas a ti mismo.

Muy feliz semana wonders y brillad con fuerza!!

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